Como un árbol hembra
potente, extensa
hermosa
así me siento.
Ya no mujer joven
sino mujer rotunda.
Mis deseos ya no intuiciones
sino certezas.
Conozco mi cuerpo y sus peripecias
las amapolas oscurastranseúntes
la tensión en el vientre
Hace tiempo ya que florezco entre la espuma
bendita por el amor abundante
el semen generoso
La vida intensa a diario me convence
de lo efímero de las derrotas
La energía en la sangre
me hermana a los caballos arqueando los lomos
retumbando sus cascos en las colinas de la tarde
copulando en los bosques frondosos
El poder de mis hormonas brota en mis ojos
y sorprende a los transeuntes hoscos
Con el trópico en el pelo
reto a las angustias y a las sirenas deprimidas
reto a los rascacielos y al estreñimiento de los oficinistas
saliendo con sus corbatas rígidas como topos de sus cuevas
Ando las calles sonriendo a las diosas interiores
que danzan en círculos sobre mi corazón
descalzas, desnudas
Nadie adivina bajo mi cuerpo de bacante vestida
esta vendimia de gozo
con que mi sangre en tropeles y retumbos
bendice tenaz el sol perpendicular
la orgía perenne de la vida.
Marzo, 1991

1 comentario:
Gracias por tu visita y comentario.
Muy contundente esta forma de vivir, está bien escrito.
Un saludo
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