Que triste, que en los brazos de la tierra roja, mueran los jazmines.
Y que triste, que los pililis lloren, entre rezos de grillos y cantos de campamochas.
Su duelo, es mi duelo, que perfuma mis noches cargadas de lunas.
Donde los conejos vestidos de blanco, beben a un lado de la laguna.
Y donde el eco de la risa, se pierde entre la niebla de llantos azules
y las pupilas de ausencias dilantan los miedos.
Que triste,que en el campo de mi país mueran los jazmines y los pililis lloren.Clemencia Benignos Acuña.
lunes, 27 de octubre de 2008
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